viernes, noviembre 27, 2009

La vida apasionante de los momentos televisivos

Esta mañana, poco antes de la hora del Angelus recibí en mi móvil el siguiente mensaje de mi asistenta:


Han expulsado a Indhira por pegarse con Carol

Corrí hacia Secretaría en busca de A, la limpiadora, que en aquellos momentos se disponía a dar buena cuenta de su ración de fruta de media mañana, con la que ya había comentado las nominaciones nada más llegar, porque ella se había dormido, como yo, sólo que yo, como lo grabo todo las había visto mientras desayunaba (que, mil veces las nominaciones antes de volver a tragarme el asunto del editorial de todos los periódicos catalanes, o las muertes de criaturas a manos de sus progenitores, o a Soraya Saenz de Santamaría despotricar contra ZP y culparlo hasta de la extinción de los dinosaurios), y no se había enterado, aunque pensaba enterarse de todo de que llegara a su casa y se conectara a La7, amén de tragarse al completo el resumen en Sálvame.
—¡Han expulsado a Indhira por pegarse con Carol!
—¿A Indhira? Si ya decía yo que lo de Carol iba a traer cola...
Inmediatamente nos dirigimos, cual posesas, al ordenador de R, la administrativa de la tarde que estaba vacío, en busca de la Web de Tele5, bajo la mirada estupefacta del personal administrativo (Como se conoce que no está el jefe —comentó L, la administrativa, con una sonrisita cómplice).
Efectivamente, allí, ante nuestros ojos apareció el titular, pero, ¡oh, pero!, se conoce que todo el país, sediento de carnaza fervientemente interesado en tan apasionante temazo, como nosotras, andaba en las mismas, porque el video no se descargaba ni a la de tres. Menos mal que M, la ordenanza, tuvo la brillante idea de conectar con el blog de una amante de los gatos, seguidora del programa que, tal y como sospechaba M, ya tenía colgada la versión de YouTube.
Efectivamente, queridas apigas blogueras, este año me he enganchado a GH. Y no me duelen prendas al reconocerlo aquí, públicamente. Me he enganchado. Y me he enganchado.
Yo, es lo que tengo, que soy de naturaleza más bien tirando a adicta y cuando me engancho a algo, me engancho. Y no tien mal que parecer.
En otro orden de cosas, el ratito que pasé con el personal administrativo, la ordenanza y la limpiadora, con la que, inmediatamente después de haber visto el susodicho video, salí a la calle a fumar un pitillo y comentar la jugada, fue el mejor de la mañana.
De la bronca monumental que provocó la expulsión de Indhira no voy a hacer comentarios, por ahora. Y no porque no se me ocurra nada, no, que vaya si se me ocurre, si no porque casi prefiero que lo veáis y luego, ya, si procede, establezcamos un bonito debate, o chirla*-coloquio***.

Sobre por qué pasé el mejor momento de la mañana con este sucedío no voy a hacer declaraciones. De momentín.
*Chirla: almeja pequeña.
**Almeja: molusco bivalbo de exquisito sabor.
***Chirla-coloquio: debate protagonizado exclusivamente por mujeres.

martes, noviembre 24, 2009

La vida mentideira de las ideas, o "concetos"

Una de las cosas que me revienta, que más no me puede reventar, es comprobar que ciertas ideas, o concetos, o como quiera que se les llame, del agorerismo van, y se cumplen, cuando menos falta hace que se cumplan, que es nunca.
Por ejemplo: “No se puede tener todo en esta vida”. Pero, vamos a ver, ¡hostia!, ¿quién ha dicho que no se puede tener todo? Y, a mayores, ¿por qué no? ¿Por qué no podemos ser felices, aunque sea a ráfagas, o en pequeñas diócesis, que es como, de forma habitual, viene manifestándose esta magnitud abstracta?
O sea, que parece ser que hay una ley, escrita no sé dónde, que dice que si te va bien en lo profesional, olvídate de la estabilidad emocional. O que si tienes éxito en el amor, ya puedes dejar de jugar a cualquier juego del azahar, porque no te va a tocar ni el reintegro de la Primitiva, que para qué te empeñas en jugar, si ya se sabe que no vas a oler ni un euro extra.
Bueno, pues, yo me niego. ME NIEGO. Uno, porque me pasa como a Camilo Sesto, es decir, que no tengo ni pizquita de suerte en el amor y, en sin embargo, no estoy forrada, que debería de estarlo, si tenemos en cuenta aquello de “desafortunada en amor…”; dos, porque, quejar, no me he de quejar, porque, de momentín, gozo de una salud aceptable, tengo un trabajo estable, bastante bien remunerado (a pasar de los 17.1 puntos de poder adquisitivo que hemos perdido, el gremio del funcionariado, desde 1993, que se dice pronto), mi familia y mis animales están bien, gracias, pero tampoco es que vaya por ahí de sobrada, y, tres, porque conozco gente a la que le va todo, toditito, de p. m., y no son ni más ni menos que yo.
Así que, amiga mía, hazme el favor de alejar de ti ciertos fantasmas, producto, más que nada, de los malditos agorerismos de los cojones, y créete que TIENES DERECHO a tenerlo TODO: TODO lo que imagines, TODO lo que quieras, TODO lo que se te antoje.
Que, a lo peor, es que el problema es que no nos lo creemos del todo, eso de que TENEMOS DERECHO, y por eso nos sale el sol por Antequera.
Desde aquí te lo digo: tú vales mucho, nena, MUCHO, así que vete empezando a creértelo que, a lo mejor, van los agorerismos a tomar por donde yo te diga.
Y, la que sea fea que haga los recaos de noche. ¡Joder!

domingo, noviembre 08, 2009

La vida conmemorativa de las palabras

Resulta que ayer estuve de cumpleblog y ni me enteré. Y eso que, aprovechando la circunstancia de que un frente borrascoso está atravesando la península con el consabido derroche de lluvia, granizo y vientos huracanados, me pasé la tarde en casita, que si dormitando, que si viendo la tele, que si merendando con la madre y el hermano, que si de paseo por los blogs amigos…
Cuatro años, cuatro, en los que este blog no me ha dado más que satisfacciones. Ahora bien, desde aquí lo digo, la mayor, de las satisfacciones, ha sido tener la oportunidad de conectar con quienes, si no llega a ser por este medio, jamás hubiera llegado a conocer.
Porque eso de escribir lo que le salga a una de las entretelas y saber que va a tener eco —el que sea, pero ECO, al fin y al cabo—, está muy requetebién; las risas, las complicidades, incluso las diferencias de opinión, son fantásticas, pero eso de asomarse a las casas ajenas, sabiendo que se es bienvenida, y tener la certeza de que, incluso a miles de kilómetros de distancia, alguien se va a asomar a la mía, para compartir mis alegrías y solidarizarse con mis penas, eso, queridas amigas blogueras, no tiene precio.
Así que ahora, cuando salga, me voy a comprar unos pastelinos para el postre, les voy a poner encima cuatro velas y voy a soplarlas por vosotras, por mí y por el maravilloso mundo de los blogs.

martes, octubre 06, 2009

La vida variopinta de los fotogramas

Resulta que mi madre vino a pasar conmigo los quince primeros días de septiembre, porque como mi padre tenía la buena costumbre de hacernos veranear tres meses, desde finales de junio hasta principios de octubre, convencido de que estábamos mucho mejor en el campo, o la playa, que en la ciudad, a ella le ha quedado esa cosa y no le gusta volver a Oviedo tan pronto.
(La que suscribe, el primogénito -yo soy la mayor, él el primogénito- y lamirmana en la playa de La Arena. 1958)
Después de la muerte de mi padre (hace, ya, veintidós años), yo, como buena mujer y hermana mayor que soy, soltera y lesbiana, para más INRI (que es lo que tenemos las lesbianas, que nuestras parejas no cuentan a la hora de contabilizar en los planes del resto de la prole con obligaciones matrimoniales lícitas), di en hacerme cargo de mi madre durante los veranos. Al principio no me importó. Tenía, yo, mucha vida, y mucha pandilla, en el pueblo costero en el que veraneamos, y mi madre era mucho más independiente que ahora.
Aunque mis días de crápula pandillera se acabaron hace unas cuantas temporada veraniegas y mi madre se hizo más totalmente dependiente, mis cuatro hermanos y hermana dan por hecho, sin que yo me moleste en contradecir sus ideas, que la madre sigue siendo cosa mía durante los meses estivales. Total, que como ya no me quedo con ella en la playa, porque mi madre es mucha madre, y cuando se siente fuerte le sale un complejo de Capitana Generala de Armada que pa qué las prisas, pues me la traigo a casa. Algo que ella agradece en el alma, consciente de que el resto de su prole pasa de ella en quinta, y como, a mayores, la trato como a una reina, pasamos los mejores días del año juntas, entre otras cosas porque se olvida de su complejo de almiranta y se convierte en una grumete bien dispuesta.
Todos estos prolegómenos para contaros que como le coincidieron aquí dos viernes, se fue al cine con nosotras.
Dada su afición a la comedia romántica, el primero elegimos, en su honor, ¿Qué les pasa a los hombres? No gasto ni media línea en comentarla.
(Con el concepto que tiene el género masculino de la idiosincrasia femenina no hemos de extrañarnos de nada de lo que ocurre en el mundo. Lo que más me extraña a mí es que semejante plantel de actrices y actores se prestaran a participar en semejante mierda)
El segundo, como todo el mundo decía que en el Mapa de los sonidos de Tokio había escenas de sexo muy fuertes, nos decantamos por Gordos, por aquello no herir la sensibilidad de mi anciana progenitora.

¡Cagüenmimáquina, con la peliculita, oyes! Aparte de la verborrea narrativa del director, que convierte la película, con pretensiones de coral, en un coro desafinado, no recuerdo otra peli con más que escenas de sexo a lo tonto lo bailo, y palabras soeces (polla, joder, follar, dar pol culo, comer el coño, y un largo etcétera) por fotograma cuadrado. Menos mal que mi madre, que encontró el film muy original, decidió taparse los ojos en las escenitas y luego ir a confesar que, a pesar de los pesares, le había gustado. A mí no.
Así que llegamos a Tokio dos semanas después de su estreno, con todas las crónicas y críticas leídas (desde Cannes). Simplifico el comentario: me aburrí casi toda la peli. A mayores: esta chica directora siempre me ha parecido pelín histriónica, a la par que superficial. Bueno, pues, para mí, lo que le suena en Tokio a Isabel Coixet es un reflejo de la imagen que tengo de ella: superficial y banal. Y un desperdicio de historia.
Ahora bien, como parece ser que la fidelidad cinematográfica tiene su recompensa, este viernes vimos El secreto de tus ojos. Eso sí que es una historia. Ése sí que es un guión. Esas sí que son interpretaciones-interpretaciones. Eso sí que es una película. Eso sí que es Cine, con mayúsculas.
(Atención, pregunta: ¿Hay alguna película en la que haya trabajado Ricardo Darín que no me haya gustado? Respuesta: No)

sábado, octubre 03, 2009

Tía E

La última vez que estuve con ella, a finales de agosto, me confesó que le había pedido a Dios, “esta vez muy en serio” que la llevara, pero “no me escucha, no me hace caso”. “Si quieres irte ya, vete, tía, y no tengas miedo —le dije—. Van a venir a buscarte, los abuelos, papá, tía L, tío C..., para acompañarte”. Hacía meses que me había dicho que ya no quería estar aquí, que ya no soportaba su vida, pero que tenía miedo a dar el paso. En aquella ocasión no supe qué decirle, por eso esta vez le di el argumento que pensé que necesitaba para dejar de aferrarse a este mundo.
Se quedó pensando y luego me repitió algo que había dicho muchas veces durante el último año: “Fueron santos”. Como si esa santidad le garantizara que, efectivamente, tenían poder suficiente

para venir desde el cielo para llevarla a su lado.

(24 de enero de 2009. Quiso celebrar este cumple, quizás porque sabía que no llegaría a celebrar los 100)
El día que se murió, lo primero que le dijo a mi hermana, que llegó muy temprano a su casa, alertada por la mujer que la cuidaba fue: “A la que encontré más desfigurada fue a mamá. Fíjate que casi no la reconocí”. Y luego, a otro de mis hermanos, mientras tomaba un café con leche, y UNA galleta: “¿Qué hace toda esa gente de pie? Que se sienten…”.
Pero no, a tía E no se le había ido la pinza, no se le fue en todo el día, no tuvo alucinaciones, como hace un año y pico, cuando creímos que le había llegado la hora, mantuvo la misma lucidez hasta que se durmió y dejó de respirar.
(Escena familiar en la playa de Gijón. 1968. Tía E, de pie, abrazando a mi hermana y a mi padre. Tía L, sentada, de negro, delante de mí)
Así que lo que quiero pensar es que vinieron a buscarla, para que no tuviera miedo durante el viaje (porque era muy miedosa, mucho), para reunirse con de nuevo con ella para siempre.
Tía E era, y lo seguirá siendo, una de mis titas del alma. Una de las pocas personas que me ha querido incondicionalmente. Una de las pocas personas que comprendió y disculpó los excesos de mi carácter y me los perdonó, sin pedirme, nunca, cuentas por ellos; que se alegró con mis éxitos, reconoció mis habilidades y siempre, siempre, tuvo una palabra amable y cariñosa para mí; que me atendió, cuidó y mimó desde que nací. Como quiso, atendió, cuidó y mimó a mi padre, su hermano pequeño, y a toda su familia.
(Rodiezmo 1964)
Soy consciente de que noventa y nueve son muchos años, demasiados, sobre todo para ella, que vivió los últimos dos confinada en una silla de ruedas, dependiendo, para TODO, de las mujeres que contratábamos para que la atendieran.
(Tía E en primer plano)
Soy consciente de que le sobraron esos dos últimos años, en los que se fue consumiendo, poco a poco, sin nadie a quien cuidar, sin poder tejer ni coser ni leer, ni levantarse de madrugada a tomar su cafetín con leche, viviendo para ese momento del día, que a veces ni se producía, en el que alguien de la familia llegaba a visitarla y la sacaba, aunque fuera por un instante, de la tristeza que suponía para ella tener que vivir con una extraña, sin nadie "de casa" que durmiera a su lado, que le preparara la comida como a ella le gustaba, que la quisiera, la atendiera y la mimara como ella había hecho mientras pudo.
Soy consciente de todo. Por eso no puedo evitar sentir una tristeza profunda, a pesar de que casi todas las veces que pienso en ella, que son muchas al cabo del día, me vengan a la cabeza recuerdos de los momentos más felices de mi niñez. De mi vida.
Me consuela que se haya ido en su casa, en su cama, como siempre deseó, rodeada de casi todas las personas a las que más quiso, y que estuvimos más cerca de ella durante los últimos años.
Me consuela saber que, tal y como le dije, vinieron a buscarla y que no tuvo que hacer ese último viaje sola.

sábado, agosto 29, 2009

La vida sociable de las palabras

Resulta que, por fin, al segundo intento, frustrado hace dos veranos por razones ajenas a nuestra voluntad, Blau y yo, conseguimos poner cara a nuestras palabras, con el valor añadido de que, tal y como me anunciaba en el comentario a uno de mis post, venía a Asturias muy, pero que muy, requetebién acompañada por su Drac, como se puede apreciar en este gráfico.
Yes, beibis, el tercer zapatudo que aparece en la instantánea, ye el de la Drac de Blau (se admiten apuestas sobre las identidades). Ya lo sé, ya. Sé que las que aún no las conocéis en vivo y en directo os andaréis preguntando quién es la misteriosa dama que ha conquistado el corazón de Blau, pero mis labios están sellados (o, como diría Ave-San: Marmarita calladita, Marmarita bonita).
Ahora bien, desde aquí lo digo, pasámoslo bomba, las tres. Bueno, cómo sería que yo, que soy de carácter más bien abstemio, en esta época de mi vida, llegué a mi casa con una cogorza del quince y medio, más contenta que unas castañuelas.
Porque, claro, que si una botellita de sidra para iniciar la velada, que si una botella de Albariño para acompañar a la ensalada de pulpo y los arroces marineros, que si las copichuelas en la terraza de la Plaza de Riego, entre risas, complicidades, traducciones simultáneas castellano-catalán-bablé-inglés, confidencias, tal y pascual, garré una de órdago a grande. Es decir, una del mismo calibre que la que garré en la Santa Sebe aquel, ya, lejano 18 de julio, cuando inauguramos, la mi Marcelilla, Kali, Farala y yo, la temporada de visitas blogueras.
Así que, sí, la visita de Blau y su Drac (y viceversa) ha puesto el broche de oro a este verano en el que, efectivamente, Asturias, en general, y Avilés en particular, se convirtieron en el epicentro blogobolleril del Reino de España, también conocido como el Estado de las Autonomías, y parte del extranjero.
Y si no, a las pruebas me remito, por riguroso orden de aparición:
Por la CA de Madrid, Farala y Kali, acompañadas por la única e inigualable
Elenita Faraláez, from Chaina.
Por la CA de Canarias, Glora y Morgana. Representando al Planeta Murciano, Calvin, alias My Dear Canyon of Colorado, en la mutua compañía de Prófuga, representando a las Tierras Gallegas.
Y, por fin, procedente de Venezuela, aunque residente en el País Catalá, Miss Blau y su Drac, nativa y vecina de la ciudad de Barcelona.
¿Ye, o no ye?

sábado, agosto 15, 2009

A dos metros bajo tierra

Llevaba años mi amigo S, residente en le Rüayán Uní, de puán, Yunaited Quindon, chu poins, insistiéndome hasta la aburrición para que me enganchara a esta serie televisiva. Y yo, que ando más bien justa de tiempo y que tenía cubierto el cupo de enganches que mi frenética actividad profesional me permite mantener con una cierta prestancia, no seguí su recomendación.
Pero, ¡oh, pero!, resulta que, a instancias de
Calvin, Profu y ella me regalaron las dos primeras temporadas cuando vinieron a verme. Como ya es pública y notoria la debilidad que siento por la mi Canyon of Colorado, no os extrañará que os diga que, basta que fuera idea suya —Profu sólo había visto algún que otro capítulo suelto, como yo—, para que me entregara a su visionado con dedicación y entusiasmo.
Carátula de la primera temporada en DVD
Y, héteme aquí, que no sólo es que me esté fascinando, si no que, a mayores, me he enganchado (sí, S, sí, has de perdonarme, pero la vida es así, que no la he inventado yo).
Pero no me he enganchado como a L, que me la metí a la vena y devoré ansiosa capítulo tras capítulo. No, mi enganche es tranquilo y sereno. Degusto cada entrega como quien saborea, qué sé yo, una andariquina del Cantábrico, y me la reservo para momentos en los que sé que voy a poder disfrutarla.

Rachel Griffiths en Brothers and Sisters
No me he enamorado, aún, de Brenda (imperativo de Calvin cuando vimos juntas el capítulo piloto), aunque no puedo negar que su personaje me atrae mucho más del que interpreta en Brothers & Sisters, pero sí me he enamorado un poco de cada miembro de esa familia en la que, como me ocurre en Brothers & Sisters, veo reflejados los intríngulis de la mía.

Mármara's family. Rodiezmo (León) 1963.
También me está viniendo muy bien para ayudarme redefinir mi relación con la muerte, tan presente en mi vida este año. Pero ésa es otra historia que ya os contaré cuando pueda.

domingo, agosto 09, 2009

La vida acogedora de la idiosincrasia asturiana


(El archifamoso "Pasaje del Bollu", cita obligada en el Epicentro Bolleril)
Es costumbre en ésta, nuestra Comunidad Autónoma, también conocida como Paraíso Natural, agasajar a quienes nos visitan con lo mejor que tenemos, ya sea una tortilla de merluza*, ya unos huevos con patatas, ya unos culinos de sidra, ya unos parajes de escándalo, ya unos monumentos histórico-artísticos de singular belleza, ya lo que sea preciso, y menester, aderezado, todo ello, oyes, con esta simpatía natural que nos caracteriza y este espíritu acogedor que nos sale de los mismísimos fondos sin reservas de nuestras almas.

(Vista cenital de la Mar Serena Cantábrica desde el Cabo Peñas)

(Huevín con nombre, que diría Kali
, y con patatinas made in Mármara's House)
Es por ello, oyes, que en cuanto My Dear Canyon of Colorado (alias Calvin, antes Ms Baggesen) y la adorable Prófuga concretaron los días de su visita, me apresuré a encargar, al Servicio Meteorológico Regional, un día típicamente asturiano. Todo ha que decirlo, más por Calvin que por Prófuga, que, en siendo ella de A Coruña, bien sabe cómo nos las gastamos, climatológicamente hablando, en estas latitudes, y a cómo pagamos el m2 del esplendoroso verdor que regala las retinas de propias y extrañas.

(Fondo Sur de Xagó amenazando, y luego regalando, lluvia, a jarraos)

Y como aquí somos como somos, y todo lo hacemos a lo grande, el SMR tuvo a bien regalarnos tres días, tres, a todo lujo y alcanfor. O lo que es lo mismo: llovió sin tregua, con ese orbayu fino y cabrón que te cala hasta los huesos y te mete la humedad ambiental por el alma, nos puso la temperatura ambiente en registros más propios de un otoño amable (que hasta tuve que poner la calefacción, y todo, para que se nos secaran los tendones) que de un verano normal y nos obligó a abrigarnos y a cargar con los paraguas do quiera que fuimos. Eso sí, también nos regaló alguna que otra tregua que aprovechamos a todo aprovechar.

(Profu, haciendo temblar la batería de LA cámara en el Molín del Puertu, después de su lección magistral "Así se come una andarica, murcianica")

Ahora bien, desde aquí lo digo, eso no nos impidió disfrutar de nuestra mutua compañía, reírnos hasta de nuestra sombra, realizar las visitas de rigor, dejar temblando las baterías de nuestras cámaras, comprobar la intensidad de nuestra conexión comico-cósmica** y entonar, bajo la experta batuta de Calvin, el Amigas para Siempre, en versión coral, con la extraordinaria colaboración de Bilbo al bajo continuo.

(Murcianica, henchida de satisfacción, ofreciendo a la que suscribe su primer culín, de sidra)


(Calvin y Bilbo jugando al corre, corre, que te pillo, en Xagó)

*El reportaje fotográfico de la Tortilla de Merluza y Gula del Norte, obra en poder de Prófuga.
**Como constancia de la conexión comíco-cósmica (término acuñado por Alson y Mármara a la limón) existe un video filmado por Calvin y protagonizado por Prófuga y Mármara, que NO vamos a colgar en Yutú.

viernes, julio 24, 2009

La vida ajetreada de los momentos (veraniegos)

Ya, ya lo sé, llevo sin actualizar desde el día catorce de los corrientes (tres-cuatro-ocho, cuarto piso sin ascensor), pero es que no me da tiempo. Y cuando lo tengo, estoy tan destruida, que sólo me quedan fuerzas para tirarme en el sofá, o en el mi Bigaral, dependiendo del tiempo atmosférico, a roncar dormitar, bien bajo la manta a cuadros, bien bajo la sombrilla.
Porque yo, ya lo tengo dicho hasta la saciedad, soy una señora mayor, y pago cada uno de mis excesos a precio de oro. ¡Ojitísimo!, que diría la mi M (que la tengo cociéndose en su propio jugo allá por tierras manchegas), no me quejo ni tanto así, ¿eh? No. Que lo estoy pasando como hacía tiempo, muuuuucho tiempo, que hacía no sé cuantísimo que no me llevaba tales panzadas seguidas de risa, que estoy más contenta que unas castañuelas y, a mayores, encantada de la vida, como Concha QuéAsco, pero sin pérdidas, de que este verano hayáis decidido venir a visitarnos y regalarnos momenentos tan fantásticos como los que nos estáis regalando, cada una en vuestro estilo (no me queda por menos que aclarar, en este preciso instante, que Glora es un amor de persona hupana, graciosa, cercana, entrañable, que te aboca a compartir con ella tus intimidades como si la conocieras de la vida entera, y que Farala y Kali son LA CAÑA, y que ese "como de toda la vida" genera una complicidad cósmica, porque es que hay ciertos códigos lésbicos que son difíciles de seguir para el mundo hetero, ya lo comprendo, y, claro, lo que ye, ye, y no tien mal que parecer). Pasa de que como no estoy acostumbrada a los trasnoches (que es que ayer hoy, me dormí después de las seis a. m., y me he levantado a las diez), las copas (sí, señoras, sí, aquí la que suscribe, que se había tomado el último gin-tonic durante las fiestas navideñas, está trincando comilfó) y los excesos, así, en general, pues, oyes, que se me nota la falta de entrenamiento.
(Perlitas* en la Santa Sebe -donde los TRES saltos de Farala)
Ahora bien, desde aquí lo digo, me traen al mismísimo pairo las consecuencias devastadoras (para mi físico, que no para mi químico) de los trasnoches y el trinque. Que lo que me quitan unos, me lo devuelven, con creces, Las Otras.
Cuando empecé a escribir este post, hacia las once, hacía un sol radiante. Tres horas después (tal parece que ando traduciendo, directamente, del bable, pero no, es que he tenido que salir a los recaos, porque como estoy estupenda no tengo que hacerlos de noche**), el cielo se ha cubierto de nubes y amenaza lluvia (como se puede apreiar en este gráfico, queridas amigas bolleras blogueras, las gaviotas no engañan).
(Gráfico a apreciar)
Estupendo, ya tengo disculpa para tirarme en el mi sofá a dormir una siesta reparadora al objeto de estar en plena forma esta noche, que nos vamos a cenar a Gijón. Ea.
*En referencia al famoso dicho asturiano, la que sea fea que haga los recaos de noche.
**Perlitas. Culín de bebida diferente a lo que estás tomando que se ingiere con el único y exclusivo objeto de subir el nivel etílico y liarla parda.

martes, julio 14, 2009

La vida viajera de las blogueras

No tien mal que parecer, pero este verano mi Asturias, Patria querida, Asturias de mis amores, y, concretamente, mi Avilés de mis entretelas va a ser el epicentro de la bollosfera. Así, como os lo cuento.

(El epicentro bollosferil de este verano)
Bueno, va a ser tal la afluencia de blogueras famosas, que me llevaría un rato largo plasmar la relación completa, con los consiguientes enlaces a sus blogs, y tal, y pascual. Así que, ahí lo dejo y, de que se vayan produciendo las (esperadísimas) visitas, ya lo iremos plasmando, o no, que yo creo que va a ser que sí, pero que no aseguro nada, ni por sus partes ni por las mías.
Ahora bien, el motivo de este post no es otro que el de prevenir a nuestras visitantes sobre la peculiar climatología de esta bonita región, que una cosa es verlo por la tele y otra, muy diferente, vivirlo y, a la par, hacerles algunas sugerencias sobre el asunto del vestuario, o modeleo.
Hoy, por ejemplo, hemos tenido un día espléndido. Ligero nordés (que se lleva las nubes), 25ºC al medio día, nubes y claros, como se puede apreciar en este gráfico:

(Abajo a la izquierda, las peñas desde las que nos tiramos a nadar Bilbo y yo, Tiza se queda en la orilla, ladrando hasta el desgañite, esta misma tarde)
Pero, ¡oh, pero!, el domingo, sin ir más lejos, después de un día de calor achicharrante y bochorno aplatanador, dio en refrescar y orbayar. Y el lunes, por la mañana, ya, llovió sin tino, momento que aproveché para comprobar la eficiencia del sensor de lluvia del mis Cascai. Y funcionó, oyes.
Es decir, que aquí, lo mismo te estás achicharrando por el bochorno que, en menos que canta un gallo, se te pone la nube en la ceja, se deja llover y tienes que sacar el chubasquero y el paraguas.
Entonces, en previsi´n de tales contingencias climatológicas, se lleva mucho el "Modeleo Cebolla", muy útil para ir quitando, o poniendo capas, según lo requiera el tiempo (atmosférico).
Así que, queridas mías, cuando hagáis la maleta no os olvidéis de:
-Calzado cerrado.
-Pantalones largos.
-Camisetucas con manguina, media o larga, según el gusto de cada cual.
-Suéter o pulover.
-Pañuelillo para el cuello.
-Chubasquerín ligero.
De los paraguas no os habéis de preocupar que aquí, en cada casa, hay una media de cuatro, por persona.
Oyes, que luego no os hace falta, pues mejor que mejor, pero no vaya a ser que vangáis con el vestuario típico de esas tierras vuestras (camisetinas sin manga, minichorts, sandalinas escotadas...) y os tengáis que tirar a "El Corte Inglés", por ejemplo a haceros con unos hatos ad hoc.
Y para que os vayáis haciendo una idea de la idiosincrasia de las gentes de esta región y os vayáis familiarizando con nuestra forma de expresarnos idiomáticamente, vivo reflejo de nuestra forma de entender la vida, aquí os dejo la "Versión Asturiana" de esta famisíma película de un celebérrimo director.
¡Hala, que vos preste!
Especialmente dedicada a Blasf.
 
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